agosto 23, 2026

Revista V+65

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Osteoporosis, todo lo que necesitas saber

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos, haciéndolos más frágiles y propensos a fracturas. Es como si nuestros huesos, con el tiempo, perdieran parte de su fortaleza y se volvieran más porosos, como una esponja.

¿Por qué aparece con la edad?

A medida que envejecemos, nuestros huesos naturalmente pierden densidad. Este proceso se acelera especialmente en mujeres después de la menopausia debido a la disminución de estrógenos, hormonas que protegen la salud ósea. Aunque puede comenzar a partir de los 35 años, es más común y preocupante después de los 65 años.

¿Puede tener origen genético?

Sí, la genética puede influir. Si tus padres o hermanos han tenido osteoporosis o fracturas óseas, es posible que tengas un mayor riesgo de desarrollarla.

  1. Deficiencia de calcio y vitamina D: Una dieta baja en estos nutrientes esenciales puede debilitar los huesos.
  2. Falta de actividad física: El sedentarismo contribuye a la pérdida de masa ósea.
  3. Cambios hormonales: Especialmente en mujeres, la disminución de estrógenos tras la menopausia acelera la pérdida ósea.
  4. Consumo excesivo de alcohol y tabaco: Ambos hábitos afectan negativamente la salud ósea.
  5. Antecedentes familiares: Como mencionamos, la genética juega un papel importante.
  1. Alimentación rica en calcio y vitamina D: Incluye lácteos, pescados como las sardinas, y vegetales de hojas verdes.
  2. Ejercicio regular: Actividades como caminar, bailar o ejercicios de resistencia fortalecen los huesos.
  3. Exposición solar: Ayuda al cuerpo a producir vitamina D. Unos 15 minutos diarios son suficientes.
  4. Evitar alcohol y tabaco: Reducir o eliminar estos hábitos mejora la salud ósea.
  5. Revisiones médicas periódicas: Consultar al médico y realizar densitometrías óseas según recomendación.
  1. Ejercicios de bajo impacto: Tai Chi, yoga suave o Pilates ayudan a mejorar el equilibrio y fortalecer los huesos.
  2. Plantas medicinales: Infusiones de cola de caballo o ortiga, ricas en minerales beneficiosos para los huesos.
  3. Suplementos naturales: Consultar con el médico sobre la posibilidad de tomar suplementos de calcio y magnesio.
  4. Baños de sol: Además de la exposición diaria, disfrutar de baños de sol puede ser relajante y beneficioso.
  5. Técnicas de relajación: El estrés puede afectar la salud ósea. Practicar meditación o respiración profunda ayuda a mantener el bienestar general.

1. Lácteos (leche, yogur, queso)

  • Por qué ayudan: Son una excelente fuente de calcio, que es fundamental para mantener los huesos fuertes.
  • Consejo: Elige versiones bajas en grasa si tienes colesterol alto.

2. Pescados como las sardinas o el salmón

  • Por qué ayudan: Aportan calcio (especialmente si se comen con espinas) y vitamina D, que ayuda a absorber mejor el calcio.
  • Consejo: Las sardinas enlatadas con espinas blandas son una opción práctica y económica.

3. Verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, col rizada)

  • Por qué ayudan: Son ricas en calcio, magnesio y vitamina K, nutrientes clave para la salud ósea.
  • Consejo: Cuécelas ligeramente al vapor para conservar mejor sus nutrientes.

4. Legumbres (garbanzos, lentejas, soja)

  • Por qué ayudan: Contienen calcio vegetal y otros minerales que fortalecen los huesos.
  • Consejo: Puedes incluirlas en guisos, ensaladas o cremas.

5. Frutas ricas en vitamina C (naranjas, kiwis, fresas)

  • Por qué ayudan: La vitamina C contribuye a la formación del colágeno, una proteína que da estructura a los huesos.
  • Consejo: Toma un zumo natural por la mañana o incluye una fruta fresca como postre.

Como dicen, la prevención es el mejor remedio!