febrero 21, 2024

Revista V+65

El magacine para +65

El día de los que ya no están

Noviembre con su día de los difuntos, puede ser un día cargado de recuerdos y emociones contenidas, cierto que «los que no están» pueden ser recordados cada día sin necesidad de tener una fecha elegida para ello, pero como cada noviembre, los comercios hacen sentir un poco más en el ambiente el recuerdo a los que ya no están. No todos percibimos estas sensaciones del mismo modo, para unos son días de recuerdos tristes al pensar en seres queridos que no están y que eran un gran pilar en sus vidas, sin embargo para otros es una fecha en el calendario a encajar con un puente laboral, y para los más pequeños es símbolo de fiesta (aunque terrorífica) de esa tradición importada que es Halloween y que en los últimos años se empieza a asentar en nuestro país.

Pero sea de un modo o de otro, en estos días, a todos nos viene en algún momento algún pensamiento en relación a lo vulnerables que somos en nuestro paso por esta vida, el recuerdo de los que ya nos están, nos hace pensar aunque solo sea por un momento.

En relación a la «celebración» de este día que sigue siendo festivo en los calendarios, las tradiciones han cambiado y mucho, aunque todavía se sigue haciendo, el día de los difuntos era un día para acudir a los cementerios toda la familia, de limpiar y llevar flores los días previos a las sepulturas de sus familiares, cuentan que el cementerio se convertía en una especie de punto de encuentro donde se encontraban con familiares y vecinos que en todo el año no veían desde ese mismo día el año anterior. Tampoco estaba bien visto salir a comer fuera aprovechando que estaba toda la familia junta, y por no hablar de la tradición de vestir de luto. Hoy en día aunque esa tradición todavía se mantiene, a nadie se nos escapa que las generaciones más jóvenes ya es más difícil verlas ese día en los cementerios.

Pero lo más curioso, es comparar como son las tradiciones en otros países en torno a la misma celebración:

En México, preparan altares a sus difuntos donde colocan todo aquéllo que les gustaba (comida preferida, bebida, dulces, etc..), te puedes encontrar en estos altares hasta chupitos de tequila con su pizquita de sal. También colocan velas para conseguir en la noche la mundialmente conocida «Alumbrada» del día de los Difuntos en México.

En Ecuador, hacen especial tradición en torno a las ofrendas con comida, como una superstición a que los muertos pudieran resucitar con hambre algún día, así es cada casa durante ese día no puede faltar una bebida que llaman «La colada morada» y que es un recuerdo a sus seres queridos, la suelen acompañar de unos bollos de pan que se llaman «guaguas» y que en ese día es además tradición que los padrinos les regalen guaguas a sus ahijados.

En muchas culturas, viven la muerte de sus allegados de otra forma, lo asumen como algo propio de la existencia y esa forma ancestral e inculcada que tienen de entender ese proceso, hace que no lo vivan de forma tan dramática. Sin embargo, para muchos de nosotros al dolor por la pérdida no podemos evitar añadirle un estado de melancolía y tristeza muchas veces mantenidas en el tiempo, que en otras culturas no tendría cabida porque piensan que recordarlos con esa tristeza y melancolía evita que se puedan ir y descansar en paz. Esto nos hace pensar, que aunque el dolor de la pérdida y la sensación de vacío es inevitable, quizá nos deberían haber enseñado a dejar ir, a atesorar los mejores recuerdos y buenos momentos compartidos con esa persona y de ese modo no alargar la melancolía en el tiempo.

Y es que si nos paramos a pensar, hace muchos años, nuestra propia cultura entendía ese proceso de otro modo, muchos médicos realizan estudios sobre ello y concluyen que sería interesante que desde pequeños, mismamente en los colegios, nos enseñaran a entender este proceso de un modo más natural, ya que como dicen en alguna de esas publicaciones, aquí estamos todos de paso, no sabemos cómo ni cuando, pero lo que sí sabemos es que nuestro proceso existencial tiene fecha de caducidad.

Pasar un período de duelo es necesario par poder asimilar y poner en orden nuestros pensamientos, pero aunque no apetezca es necesario pasado un tiempo de duelo, hacer un esfuerzo por enfocarse en el presente, rodearse de gente que nos aporte bienestar, salir a pasear, fijarse en lo que nos rodea, viajar, realizar escapadas, excursiones, empezar ese hobby que siempre se quiso hacer, cualquier idea positiva que nos mantenga en el momento presente será bienvenida.

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