febrero 21, 2024

Revista V+65

El magacine para +65

La deshumanización de los bancos

Estos días se habla mucho de la IA (la InteligenciaArtificial), y muchos se preguntan si esto nos llevará a una deshumanización o si destruirá muchos puestos de trabajo, lo de destruir puestos de trabajo la verdad que no lo creo, si no más bien puede ser al contrario y puede ser una fuente de oportunidades, pero sin embargo lo de una futura deshumanización no sé porque nos alarma, cuando ya los bancos de los cuales somos «clientes» ya llevan en proceso de deshumanización desde hace unos años sobre todo con las personas mayores que son quienes más necesitan su apoyo, y aunque un cajero sea una máquina, quien le da la orden a los empleados de banca de no atender de forma personal a sus clientes, son personas que visten y calzan.

Y  es que ¿quién no se ha encontrado en los últimos años en la cola de un cajero ante una espera «interminable» para que una persona mayor termine de realizar una gestión en un cajero automático? también seguramente la cansada espera no os ha hecho increpar a la persona mayor si no que vuestras protestas irán mentalmente dirigidas a la sucursal bancaria por el nulo trato personal, frío e injusto hacia las personas mayores.

¿Dónde ha quedado ese trato cordial que recibía un cliente cuando llegaba a realizar una gestión a su sucursal bancaria? ¿Por qué esa fría o nula atención a las personas mayores cuando éstas han colaborado durante toda su vida al crecimiento y afianzamiento de las entidades bancarias?

Las personas mayores han sido quienes durante años, con sus ingresos y ahorros confiados a diferentes entidades bancarias, y éstas hayan podido «jugar» a invertir sus «dineros, los de ellos» en operaciones bancarias que les aportaron grandes beneficios a los bancos, de los cuales sus clientes no han sido merecidamente partícipes (sin mencionar las famosas preferentes), sin embargo a cambio, ahora llegada su jubilación y cuando sus capacidades cognitivas se debilitan por los achaques propios de la edad, esas entidades bancarias en las que confiaron les dan la espalda.

Les obligan a gestionar sus ahorros a través de una «máquina» que ni les escucha ni les da respuesta, que si tienen problemas de visión les obliga a tramitar a la aventura su gestión bancaria y como se equivoquen el estado de nerviosismo que les genera es inevitable. Además está el agobio que les crea pensar que hay gente detrás esperando a que terminen, o lo que es aún peor, verse en la necesidad de sentirse ayudados por otras personas desconocidas que esperan en la cola y que pueden pensar que más que ayudar les puedan perjudicar haciéndose con su contraseña o cualquier otro intento de timo.

Muchas veces habréis sentido la impotencia al ver a una persona mayor dirigirse a una ventanilla de la sucursal para ser atendido personalmente después de sentirse «vencida» por el cajero automático y ver como finalmente les hacen la gestión a través de una persona de carne y hueso a cambio de una comisión de no menos de 2 euros ¿es ese el precio que tienen que pagar por haber confiado tantos años en esa sucursal confiándoles sus ahorros para que ese banco creciera y en muchas casos devolviéndoles el favor con casos como las preferentes?

Todo esta impotencia ante la dificultad de poder gestionar su dinero, hacer reintegros, realizar pagos, transferencias, etc.., genera mucho estrés a muchas personas mayores, ya que esos a quienes tanto favorecieron ahora les hacen sentir «inútiles».

Y la verdad, no conozco ninguna entidad bancaria que se haya molestado siquiera en sacar unos cursos PRESENCIALES para personas mayores sobre como realizar las gestiones básicas desde un cajero o desde la página web. Sí, vale que algunas entidades sí han sacado algún curso «online», pero si el problema está ahí en el mundo «online», que muchas personas mayores de hoy no han tenido una vida laboral en torno al mundo digital y ahora les cuesta muchísimo adaptarse.

Por eso, el consejo más importante que se puede dar en éstos momentos a quienes luchen contra las tecnologías y dejan todos esos «trámites» en manos de sus hijos, familiares o amigos, es que se empoderen y aprendan a realizar esas gestiones por sí mismos, quizá de primeras parece un mundo pero luego será coser y cantar, y sobre todo esa sensación de superación al lograr hacerlo por uno mismo.

Sí, quizá lo justo sería salir a la calle y seguir pidiendo a los bancos o a los gobiernos que devuelvan el trato humanizado a las personas mayores, pero ya veis que «nos regalan los oídos», hace meses que nos hicieron esa promesa y no vemos variación por ningún lado. Mientras nos adaptamos tampoco dejemos la esperanza que la humanización vuelva!

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